sábado, 17 de octubre de 2015

Less Beat Please

Después de algunas recientes experiencias inconexas en las redes sociales, decidí escribir esta entrada. Como siempre he dicho, mi problema no es con los Beatles, sino con sus fans. Hace mucho tiempo que no me importa lo que digan o piensen, pero cuando gente con formación, criterio y trayectoria profesional, cae en situaciones que se espera de fanáticos necios e incultos (musicalmente), realmente me perturba la idea... y agradezco no pertenecer a ese clan. 

Creo que casi todos conocemos a algún fanático que asegura que los Beatles son el ''non plus ultra de la música'', y que además lo son de manera atemporal (sólo les falta decir que eran lo máximo incluso antes de existir). De acuerdo con ellos, los Beatles inventaron todo lo que hicieron o usaron, y todos los artistas que llegaron después están en deuda con su legado musical... 

Sabemos que fueron innovadores en cuanto a ser autores e intérpretes en un tiempo en el que la música "pop" tenía figuras independientes para cada rol; y que surgieron con una propuesta nueva (no necesariamente única o exclusiva, pues eran parte de un movimiento) que muy pronto les ganó la preferencia de la juventud de ese tiempo, lo cual generó ganancias que tenían a mucha gente contenta por eso o bien codiciando ese éxito. Esto permitió ciertas libertades para trabajar con gente innovadora que no tenía la oportunidad de probar sus propuestas con otros artistas (la grabación multipista, el formato estéreo, etc...), y al final se les asoció con el "fenómeno", aunque por ello se perdieron en el anonimato entre los fans que atribuían sus logros a los susodichos abanderados del movimiento, los cuales se volvieron grandes, todopoderosos, intocables...

Siempre he dicho que respeto lo que fueron y lo que lograron, no más no menos, pero justo ahí comienzan los problemas.

Así como no les atribuyo logros tecnológicos que no les pertenecen, nunca he podido aceptarlos como los virtuosos que proclaman sus fans. Cuando era más chico, y gracias a parientes o vecinos, mis oídos (y mi mente) pudieron escuchar a Beatles, a Queen y a Deep Purple, y para mí no hay comparación entre, por ejemplo, Ringo Star e Ian Paice, o Geroge Harrison y Ritchie Blackmore, o a Lennon y McCartney cantando al lado de Ian Gillan o Freddie Mercury, o las armonías vocales de los Beatles con las que escuchaba en Queen; y aún si los comparo con sus contemporáneos, pues no hay comparación técnica con Clapton, Hendrix, y muchos otros rockeros de la época (y que conste que sólo menciono músicos rockeros).

Años más tarde, cuando empecé a hacer mi propia música, los Beatles jamás fueron referente para mí. 

La distorsión en la guitarra como efecto permanente, indispensable en géneros como el Metal, no se debe a un pequeño fragmento de una introducción, como declaran los fanáticos, sino a un grupo llamado Earth, quienes molestos porque la gente platicaba mientras ellos tocaban, comenzaron a subir el volumen de sus amplificadores, consiguiendo la saturación conocida como "distorsión", lo cual llevó a modificaciones en los arreglos, cambiando los voicings que acostumbraban por el uso de "power chords"; ese grupo terminó cambiando su nombre a Black Sabbath, y el resto es historia...

Rítmicamente tampoco encuentro nada en los Beatles que use en mi música, que en todo caso proviene del Rock Progresivo, por mi afinidad innata hacia la rítmica irregular (si tengo 3 canciones que no salen del 4/4 son muchas). En ese sentido, "La consagración de la primavera" de Igor Stravinski es mucho más influyente para mí que toda la discografía de los Beatles...

Armónicamente tampoco hay relación. Yo no uso patrones armónicos preestablecidos; ni "círculos" ni progresiones de Jazz (II-V-I); jamás he hecho una canción con I-VI-IV-V, ni creo que lo haga algún día, ya que mi manera de componer es, simplemente, diferente...

¿Letras? ni "Lucy in the Sky with Diamonds" ni "I want to hold your hand" podrán ser temas en letras mías (yo no me meto nada, más que cerveza, y mi idea del romanticismo es bastante nerd), ni siquiera el estilo en el que escriben, mis influencias en ese sentido están bien identificadas y provienen de otros artistas y otras áreas del conocimiento; una  mezcla entre ciencia y espiritualidad es lo que encontrarán en mis letras...

En fín, puedo poner más ejemplos pero por un lado dicen que "al buen entendedor pocas palabras" y, por el otro, que "nunca podrás convencer a un necio". ¿De qué lado estás tú, amable lector?

Hasta la próxima.

viernes, 17 de julio de 2015

Cromología Musical

Aunque son relativamente recientes areas como la 'Cromoterapia' o la 'Psicología del color', desde hace mucho tiempo se ha buscado relacionar los sonidos con los colores. Quizá porque se corresponden en número los sonidos llamados 'naturales' (en occidente) con los colores obtenidos por la refracción de la luz blanca al pasar por un prisma o por el agua presente en la atmósfera (arcoiris). Quizá por razones interdisciplinarias, metafóricas o sinestésicas, el caso es que subjetivamente se han querido asignar colores a ciertas notas o, a un nivel mayor, a tonalidades musicales... y por supuesto no existe una convención al respecto.

Pero incluso buscando ser objetivos hay conflictos debido a los cambios de referencia (diapasón) que ha habido en los últimos 400 años de historia de la música. Un músico respetable como Ludwig Van Beethoven decía que Bm (con cinco sonidos 'naturales' y dos 'sostenidos') era 'la tonalidad negra', lo cual sólo es comprensible si conocemos dos datos relevantes: Beethoven tenía 'oído absoluto' (memoria auditiva para reconocer cualquier frecuencia del rango audible), y el hecho de que esas frecuencias que a él le parecían tan lúgubres corresponden aproximadamente con lo que actualmente sería la tonalidad de Bbm (con sólo dos notas 'naturales' y cinco 'bemoles').

Pero ¿es cierto que puede existir una relación entre sonidos y colores que se justifique con argumentos físicos mas que con criterios subjetivos o con fenómenos psíquicos o psicológicos? Mi respuesta es: sí, pero el resultado no será tan romántico como lo sugieren esos cachondeos intelectuales que se propagan por las redes sociales.

Las frecuencias del espectro audible llegan hasta los 20KHz (aproximadamente), lo cual puede expresarse como 2x104 Hz. Para poder compararlas con el espectro visible, tenemos que alcanzar un orden de magnitud de 1014 Hz, por lo que debemos ir duplicando las frecuencias de las notas (ascendiendo por octavas), unas 40 ó 41 veces, hasta llegar al rango de las centenas de Tera Hertz (THz). Así como el espectro audible se acepta con valores fáciles de recordar entre 20Hz y 20KHz, podríamos aplicar algo similar para el espectro visible, diciendo que se encuentra entre los 400 y los 800 THz.

Sin entrar en conflicto con cuál debe o puede ser la referencia más adecuada, y sin importar las razones técnicas, filosóficas o espirituales para justificarla, haré una correlación entre los sonidos y las bandas del espectro visible. Elegí los armónicos naturales en el índice central para una fundamental (DO) de 32Hz (lo cual incluye un LA de 416Hz) y también calculé los valores para un temperamento igual de doce sonidos a partir del DO de 256Hz, que es el que se encuentra en el índice central de la serie anterior (lo cual incluye un LA de 430Hz).

Cualquiera puede hacer el comparativo con alguna otra afinación de su preferencia o curiosidad, para observar si hay algún cambio significativo, aunque no habrá tanta divergencia en los números. Quien tenga el tiempo para verificar si los resultados obtenidos aquí se alteran con el estándar de afinación en algún otro período de la historia musical, o usando afinaciones naturales, temperadas o pitagóricas, lo invito a que nos comparta el fruto de su trabajo, pero espero poca variación en general, a menos que alguna frecuencia se encuentre en la frontera entre dos bandas.

Por ejemplo, la nota LA, desde valores de 416Hz (incluso menores) hasta 440Hz, se mantiene dentro del color rojo, y sólo al llegar al valor de 442Hz, lo cual ya es muy alto, cruza apenas el límite hacia el anaranjado.


En la tabla 1 se presentan los rangos de las frecuencias de los colores, expresadas en THz:


En la tabla 2 se encuentran las frecuencias para las notas de la escala cromática, en el índice 5 (de acuerdo con la notación de Riemann), derivadas de la serie de armónicos naturales y de los cálculos del temperamento igual.

Las frecuencias para las notas en la serie de armónicos se obtienen multiplicando el número de sonido  dentro de la serie por la frecuencia de la fundamental (sonido 1):
f = nfo
Algunas notas se obtienen para el índice 6, y en ese caso hay que dividir entre dos para ubicar la octava en el índice anterior. Como en la afinación natural los sostenidos y bemoles no son los mismos sonidos como ocurre en la escala cromática temperada, el nombre correcto al leer en la tabla será el del armónico que se obtine en la serie de armónicos naturales. 

Las frecuencias para las notas en un sistema de temperamento igual de doce sonidos se obtienen multiplicando la base por la raíz doceava de 2 (que es igual a 1.059463) elevada a la distancia en semitonos que las separan de la base:
f = fi*(1.059463)d

También se pueden observar en la tabla 2 las frecuencias extrapoladas de las notas y la banda que les correspondería en el espectro visible.


Por ejemplo, al duplicar 41 veces la frecuencia del Do de 256Hz (256*241) llegamos a 5.6294995x1014 Hz, o lo que es lo mismo, 562.95THz, valor que en el espectro visible cae dentro del rango de frecuencias para el color verde.


El resultado decepcionará a muchas personas, pero al menos ya tendrán una base para desechar toda esa información incorrecta que la gente acepta sin verificar o por lo menos cuestionar.


Hasta la próxima.